Zanjemos de una vez la cuestión de las mascarillas

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Si existe un asunto que ha merecido ríos de tinta durante estos largos meses de pandemia sin ninguna duda han sido las mascarillas. A los primeros momentos de incertidumbre siguieron las duras semanas de escasez mundial y problemas de abastecimiento. Más tarde llegaron las preguntas sobre su eficacia, sobre la conveniencia de confeccionarlas de manera casera o el eterno debate sobre los diferentes tipos de mascarillas y sus aplicaciones. Tras algo más de un año de noticias, artículos y explicaciones, resulta descorazonador comprobar que el tema de las mascarillas siga siendo motivo de controversias, demostrando que ha sido un verdadero desastre de comunicación por parte de las autoridades responsables. La chapuza ha sido monumental y se ha extendido a tantos países que, de hecho, ya existen estudios que recogen los numerosos errores de comunicación sobre las mascarillas, con el objetivo de aprender de ellos y mejorar los mensajes públicos en la campaña de vacunación.

Hace unos días Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias en España, volvía a repasar todos los tipos de mascarillas explicando que para el propósito de protegerte a ti mismo la más eficaz es la FFP3. Por otra parte y libre ya de las presiones del presidente Trump, su homólogo en Estados Unidos, el doctor Anthony Fauci lanzaba ayer mismo la recomendación de “llevar dos mascarillas” para detener la propagación del COVID-19. Y mientras Alemania o Austria declaran obligatorias las mascarillas homologadas (quirúrgicas o FFP2), la Organización Mundial de la Salud (OMS) aumenta la confusión al declarar que las mascarillas de tela son efectivas contra las nuevas variantes.

Resulta decepcionante que, después de todo lo que hemos pasado, todavía existan tan claras y numerosas discrepancias en un tema que ya debería estar zanjado. Evidentemente, del mismo modo que los virus mutan y las situaciones sanitarias cambian con el tiempo, la información se debe renovar y adaptar al conocimiento disponible en cada momento, esto parece claro. Pero también es justo reconocer que la infoxicación, la mala comunicación o la falta de un criterio unificado entre las diferentes autoridades y organismos solo han aportado confusión a un tema que, a estas alturas, ya deberíamos tener muy claro.

El gobierno, mediante varios ministerios como el de Sanidad o el de Consumo, ha ido publicando diferentes documentos con las explicaciones y recomendaciones más básicas sobre mascarillas. Las quirúrgicas y las mascarillas de protección individual EPI (FPP1, FPP2 y FPP3) siguen siendo las más recomendables. Su eficacia varía desde una filtración (hacia dentro/hacia fuera) cercana al 70% con las FFPP1, hasta el 92% de las FPP2 o el 98% de las FPP3. Tanto las palabras de Fernando Simón sobre las mascarillas FPP3, como la recomendación de Fauci sobre la utilización de dos mascarillas, son solo el reflejo de algo simple y lógico: las mascarillas son la mejor herramienta para protegernos de contagios, por lo tanto cuanto mayor filtrado, mejor.

¿Doble mascarilla? El propio Fauci lo explicaba de manera sencilla en su aparición en la NBC: “si al nivel de protección de una mascarilla, le añades otra capa, el sentido común indica que será más efectivo”. Cuando se trata de prevenir la propagación de la COVID-19 hemos aprendido que más distancia entre personas es mejor que menos, las reuniones con menos personas son más seguras que con más, y las actividades al aire libre ofrecen menos riesgos que en el interior… si además añades mayor filtrado usando doble mascarilla, pues mejor. Si se siguen todas las indicaciones y medidas de seguridad no es indispensable llevar doble mascarilla, pero si decides llevarlas (y las colocas y mantienes correctamente), pues simplemente será mejor.

Pero por muy importantes que sean las mascarillas, aún existen varios factores que pueden tirar toda su eficacia por los suelos. Estamos viviendo momentos muy duros en esta tercera oleada y sabemos que la mayoría de los que se han contagiado llevaban mascarillas… El simple hecho de ponerte una mascarilla no es garantía absoluta de que no te vas a contagiar. Las mascarillas son una gran ayuda que deben combinarse con el resto de medidas de seguridad, deben colocarse y retirarse de manera adecuada, y no se puede bajar la guardia. Si las llevamos en la barbilla, si no cubrimos bien toda la boca y la nariz, o si las llevamos en la muñeca para ponérnoslas solo un rato… no servirán de mucho. La experiencia nos ha enseñado (por las malas) que, más allá del uso de las mascarillas, existen otros comportamientos como mantener la distancia de seguridad, seguir las indicaciones de higiene o reducir al máximo los encuentros sociales, que son factores decisivos durante estos momentos de alta incidencia.

También hay que recalcar que el virus SARS-Cov-2 no ha cambiado su manera de propagación por lo que las nuevas variantes no afectan en nada a las medidas de seguridad, incluyendo las mascarillas. Su mayor capacidad de transmisión tan solo nos debe hacer aumentar las precauciones que ya conocemos.