Venezolanos eligen congresistas en medio de boicot opositor

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Con escasa concurrencia de electores Venezuela se acercaba el domingo al final de las elecciones de la Asamblea Nacional, mientras las principales fuerzas opositoras, que convocaron a un boicot alegando un “fraude”, atribuían la inasistencia a un respaldo a su protesta.

A pesar de la poca presencia de votantes el Consejo Nacional Electoral (CNE) decidió, pasadas las 6 de la tarde, prorrogar al menos por una hora más el proceso alegando que aún “se mantiene la concurrencia de electores” a las puertas de los centros de votación.

El líder opositor Juan Guaidó, basado en reportes del Observatorio contra el Fraude de la mayoría opositora de la Asamblea Nacional, dijo que más del 82% de los venezolanos se abstuvo de salir a votar.

“La inmensa mayoría del país quiere elegir su futuro, no seguir los engaños de una dictadura”, señaló en su cuenta de Twitter.

Horas antes, el presidente Nicolás Maduro celebró la votación y dijo que a partir de hoy “nace una nueva era en Venezuela y nos damos la oportunidad de iniciar un proceso verdaderamente democrático para la recuperación de nuestra amada patria ”.

Maduro aprovechó en una transmisión de la televisora estatal para atacar al actual Congreso, de mayoría opositora, al que acusó de incurrir en “traición al haber pedido sanciones contra la economía de todo un pueblo que nos ha llevado a una situación dolorosa”.

De cristalizarse una victoria de los candidatos oficialistas, Maduro se asegurará el control de todos los poderes públicos, mientras que la oposición quedará sin ningún piso institucional y muy limitada para ejercer alguna presión contra el gobierno, lo que según analistas acelerará el final de los últimos vestigios de la democracia venezolana.

Pero la recuperación del Legislativo por parte del oficialismo tendría un sabor amargo para el mandatario izquierdista, puesto que los comicios son rechazados por Estados Unidos, la Unión Europea y buena parte de los países de la región que han cuestionado la jornada asegurando que no se cumplen las condiciones para un proceso electoral transparente y democrático.

La postura crítica de la comunidad internacional hace prever que no habrá cambios en las presiones y sanciones hacia el gobierno de Maduro, quien deberá seguir sorteando la compleja crisis sólo con el apoyo de Rusia, China, Irán, Cuba y Turquía, que en los últimos años se han convertido en sus incondicionales aliados.

“Diga lo que diga Donald Trump o Iván Duque, el pueblo de Venezuela va a elegir su Asamblea Nacional y el 5 de enero nace un Poder Legislativo nuevo”, afirmó el mandatario, al tiempo que llamaba a los venezolanos al participar en la votación, en la que se elegirán 277 diputados entre unos 14.000 candidatos.

Las votaciones arrancaron pasadas las 6 de la mañana con pequeñas filas en algunos centros de votación de la capital, situación que se mantuvo durante el resto de la jornada, según constató The Associated Pres. Medios locales reportaron situaciones similares en el interior del país.

“El contraste a esto debe ser en las calles exigiendo precisamente el derecho a elegir porque se vaya la dictadura”, dijo Guaidó.

Unas 30.000 mesas de votación repartidas por todo el país funcionarían durante doce horas. Los primeros escrutinios se esperaban para el final de la jornada.

Mientras se dirigía a su trabajo en la capital venezolana Karol Terán, una enfermera y madre soltera, señaló que no votaría porque “esto es más de lo mismo. Si voto o no voto, igualito, este gobierno tiene todo eso controlado… Creo que estoy cansada de todo esto, ¿sabe? Y no es fácil.”

En cambio, Exida Morales, una humilde vendedora callejera de 60 años, decidió salir a votar para tener, dijo, “todo el derecho de hacer un reclamo” y “ver si la economía mejora porque las comidas están muy caras”.

Al ser preguntada sobre el boicot convocado por la oposición, Morales expresó: “tantas cosas han sucedido que ya uno no cree en uno ni en el otro”.

Una coalición opositora logró una contundente mayoría en los comicios de 2015 y arrebató al oficialismo el control de la Asamblea Nacional, que habían manejado por 16 años. Pero durante los cinco años de ejercicio parlamentario, la oposición debió lidiar con el cerco jurídico del Tribunal Supremo de Justicia, controlado por el gobierno, que anuló todas las leyes y decisiones del Congreso.

En respuesta a las elecciones legislativas, la oposición convocó a una “consulta popular” entre el 7 y 12 de diciembre que se realizará por la aplicación Voatz, un portal de Internet, el sistema de mensajería Telegram, y de manera presencial al final del proceso.

En el referendo, promovido por organizaciones civiles y que no tendrá auditoría ni observación independiente, se preguntará a los venezolanos si están a favor de exigir el “cese de la usurpación” de la presidencia de Maduro, sobre el rechazo de los comicios legislativos, y si ordenan ejercer gestiones en la comunidad internacional para rescatar la democracia y atender la crisis humanitaria.

El boicot impulsado por Guaidó no fue acatado por un grupo de organizaciones opositoras minoritarias que mantiene diálogos con el oficialismo, ni tampoco por congresistas y políticos disidentes a quienes el Tribunal Supremo de Justicia, controlado por el gobierno, les entregó la dirección, símbolos, colores y tarjetas de los partidos Primero Justicia, Acción Democrática y Voluntad Popular, tres de los grandes partidos opositores.