Uso de mascarillas podría ralentizar la propagación del coronavirus como lo ha hecho en Hong Kong

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Una de las razones que podrían explicar por qué Hong Kong, con 7.5 millones de habitantes, ha registrado únicamente cuatro muertes por coronavirus es el uso generalizado de mascarilla en público.

El área urbana de la región está densamente poblada, depende en gran medida de los sistemas de transporte público y tiene muy pocos espacios abiertos. Estas condiciones la harían estar en la lista de lugares en los que peores estragos podría causar el coronavirus. En Nueva York, por ejemplo, con unos 8.4 millones de habitantes se han contabilizado más de 28,000 muertes hasta este 18 de mayo, según el conteo de la Universidad Johns Hopkins.

Hong Kong parecía, por tanto, estar condenado durante la pandemia. Pero, en cuanto el virus llegó allí, millones de personas empezaron a llevar mascarilla en público. Un residente le dijo a Los Angeles Times que el Gobierno no había tenido que decir nada antes de que el 99% de la población se la pusiera.

Los expertos dicen ahora que los tapabocas parecen ser un factor importante -o incluso el principal- para evitar que la enfermedad deje devastada la ciudad. “Si no fuera por el uso generalizado de mascarillas cada vez que salimos de casa, además de la higiene de manos, Hong Kong sería como Italia hace mucho tiempo“, dijo el mes pasado a Wall Street Journal el microbiólogo K.Y. Yuen, que asesora al Gobierno.

La pasada primavera, grupos de manifestantes hongkoneses que protestaban porque el Gobierno de la China continental quería tomar más control sobre el territorio empezaron a llevar máscaras para protegerse de los gases lacrimógenos que lanzaba la policía y burlar a las omnipresentes cámaras de seguridad, según apunta Vox.

El Gobierno de Hong Kong, que tiene el apoyo de China, prohibió en octubre las máscaras con la intención de que los manifestantes se quedaran en casa por miedo a mostrar sus rostros. Pero, meses después, llegó el coronavirus.

La jefa del ejecutivo hongkonés, Carrie Lam, evitó al principio cubrirse la cara en sus apariciones públicas y luego empezó a hacer pero de manera incorrecta. Sin embargo, en abril las autoridades sanitarias de la ciudad pidieron no solo levantar la prohibición de las mascarilla sino también ordenar su uso. Para ese entonces, prácticamente todo el mundo salía a la calle con los cubrebocas. La oposición del Gobierno a ellos podría haber ayudado a popularizarlos y, en última instancia, a salvar vidas.

Hong Hong también implementó medidas fuertes de testeo, seguimiento y aislamiento, endureció las normas de viaje y cerró los bares a finales de marzo. Todas estas restricciones han ayudado a mantener bajo el número de muertes, tal vez tanto como las propias máscaras.