¿Tomar siestas por la tarde puede agilizar tus habilidades mentales?

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Una nueva investigación sugiere que las siestas en medio de la tarde pueden ayudarnos a pulir nuestras habilidades mentales. Según indica Healthline, esto se pudo observar en la población de adultos mayores, pero es probable que aplique para todas las edades.

Este estudio ofrece una nueva mirada al funcionamiento del cerebro, y más precisamente a la incidencia que tiene el descanso o la falta de éste en nuestras habilidades cognitivas, reforzando la idea de que el buen descanso es primordial para nuestra salud.

El estudio
El estudio fue publicado en la revista General Psychiatry, y se enfocó principalmente en la salud tanto física como psicológica entre 2.224 personas mayores de 60 años que eran residentes de grandes centros urbanos en China. De estas, 1.534 tomaban siestas regulares, mientras que 680 no lo hacían.

En la investigación se definió como siesta a “todo periodo de 5 minutos consecutivos de descanso no superiores a 2 horas y posterior al almuerzo”.

El estudio observó que las personas que tomaban siestas tenían puntuaciones “significativamente más elevadas” que las que no, en el Mini Mental State Exam (MMSE), una prueba estandarizada cuyo objetivo es descartar o confirmar un caso de demencia.

Esta prueba incluye tópicos que abordan:

Habilidades espaciales y visuales
Fluidez verbal
Capacidad de resolución de problemas
Capacidad de atención
Memoria
No todas las siestas son saludables
A los participantes se les preguntó cuántas veces ellos tomaban la siesta en una semana habitual, pero no se les preguntó por cuánto se extendían dichas siestas, ni en qué momentos específicos del día.

Según Katherine Hall, una coach de sueño que forma parte de un programa terapéutico de sueño guiado, una siesta saludable es aquella que empieza entre la 1 y las 3 PM, y que se extiende entre 10 y 30 minutos. Ella indica que las que duren 60 aún son beneficiosas.

No obstante, las siestas empiezan a ser problemáticas cuando se extienden a dos horas. Esto se debe a que estas siestas pueden sugerir la existencia de una patología subyacente que motiva que el cuerpo tenga una mayor necesidad por descansar.

Si una persona suele tener siestas que superen la hora de duración, ellas pueden ser un signo de que la cantidad o la calidad del sueño nocturno es deficiente, lo que justificaría la compensación que el cuerpo intenta hacer con las siestas prolongadas.

En definitiva, tomarnos una siesta de vez en cuando puede ser más sano de lo que pensamos. No obstante, vale recordar que la siesta nunca puede reemplazar la importancia del descanso nocturno, y que esta no debe usarse con motivos compensatorios.