JP El Bendecido resurge en la música urbana

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En su natal Cuba, JP El Bendecido era uno de los cantantes de reguetón más influyentes. El dúo del que formaba parte era una sensación dentro y fuera de la isla; recorría escenarios de Europa y de América Latina.

Un día, el compañero de JP, Osmani García, decidió dejar el grupo para convertirse en solista. JP, por su parte, no la estaba pasando muy bien. Su carrera se había venido abajo, todo le salía mal. Fue mientras estaba encerrado en su casa de El Cerro, una de las municipalidades más empobrecidas de La Habana, cuando decidió dejar Cuba y buscar nuevos horizontes en Estados Unidos.

Solo que en este país las cosas no resultaron tan fáciles, a pesar de que JP había sido uno de los iniciadores del movimiento urbano en Cuba. En cuanto llegó, hace cinco años, comenzó a buscar a otros cantantes que habían llegado de Cuba antes que él pero ninguno pudo –¿o quiso?– trabajar con él en ese momento.

Esa reacción, en lugar de desmotivar a JP, cuyo verdadero nombre es José Ignacio Pérez González, le dio la pauta para buscar colaboraciones con otros artistas del género urbano de distintos países. Así fue como su nuevo álbum, “Renovación”, terminó con participaciones de figuras como José Alberto El Canario, Tempo, Almithy, Rafa Pabón, Ñengo Flow, Reykon y Darrel.

Precisamente ahora promueve “Adicción”, un tema que grabó junto al puertorriqueño Ñengo Flow y que habla de asuntos como el covid y la decisión de muchas mujeres que, luego de una decepción amorosa, prefieren quedarse solas. Luego de este corte, saldrá el resto uno a uno hasta que todo el álbum esté en el mercado.

JP no puede estar más contento no solo porque su carrera va despuntando poco a poco, sino porque está en paz con él mismo.

“Están pasando cosas hermosas tanto personal como musicalmente”, dijo el cantante de 37 años desde Miami, donde reside. “Mi vida ha dado un cambio enorme, positivo; por eso el disco se llama ‘Renovación’”.

Estos cambios también tienen que ver con haber cambiado de religión. JP practicaba la santería y ahora es cristiano.

“Cuando estaba en ese mundo no me sentía bien conmigo mismo, las cosas no me funcionaban, las personas que me rodeaban o murieron o estaban presas”, dijo. “Ahora me siento mejor; en mi carrera nunca había tenido la posibilidad de hacer música al nivel que la estoy haciendo”.

De esa oportunidad que tuvo de salir adelante, y de una nueva manera de ver la vida, surgió el sobrenombre de El Bendecido.

“Estoy orgulloso de lo que estamos haciendo”, dijo. “Es algo histórico […] Ha sido una trayectoria bien larga y bien difícil, pero no podemos acobardarnos, tenemos que seguir adelante”.