Dormir con la mascota: ¿es conveniente para tu niño?

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Pocas estampas son tan tiernas como las de un niño y su mascota entrelazados tomando la siesta o la de un perro durmiendo bajo la cuna de un bebé recién nacido.

Pero, vale preguntarse: ¿Es conveniente que el animal doméstico comparta la cama con tu hijo o está bien que permanezca en la habitación?

Los veterinarios, aseguran que no representa ningún riesgo que comparta el cuarto con el pequeño, más no la cama. “No es lo recomendable, porque las mascotas traen en sus patas la suciedad de la calle y la trasladan a la cama o el sofá”, explica.
Cualquier perro o gato vacunado, sano y limpio, no debería ser una fuente irremediable de enfermedades. Ni siquiera para los chicos. Por tanto, está en condiciones de compartir la habitación. Lo importante es que exista una desparasitación interna y externa periódica -cada seis meses-, para minimizar la transmisión de parásitos y bacterias.

¿Y SI ES ALÉRGICO?
Los expertos aclaran que los niños no se vuelven alérgicos por tener mascotas, pues se trata de una condición congénita no adquirida. Lo que quiere decir que los chicos nacen alérgicos, no se hacen.
“Las investigaciones incluso demuestran que los niños que crecen con mascotas son menos propensos a las alergias” y agregan que los estudios clínicos dan evidencias que los pequeños que no son alérgicos presentan menos frecuencia de asma y dermatitis atópica si comparten desde temprana edad con una mascota. Incluso, desde que nacen.
Pero aclaran que se debe evitar el contacto en aquellos casos que el niño tenga sensibilidad al epitelio (caspa o células muertas) que el gato o el perro generan a través de su piel o a la saliva impregnada en su pelo a consecuencia de lamerse.
Una opción para disminuir la propensión a las alergias es adoptar alguna raza que tenga poco pelaje.

¿LOS AYUDA A DORMIR MEJOR?
Los niños que se muestran reacios a dormir solos encuentran un aliado en su perro o gato para enfrentar su temor a la oscuridad, porque en su compañía se sienten menos vulnerables. En general, su presencia es beneficiosa para su desarrollo personal, ya que los ayuda en fomentar su sentido de la responsabilidad y empatía.

De compartir el cuarto, lo mejor es delimitar el espacio asignado al descanso del can. Para eso, García recomienda una colchoneta cómoda y de un buen tamaño. En el caso del gato, no aplica. Los felinos no suelen dormir en camas especiales, pues prefieren los lugares altos y casi siempre se acomodan donde pueden. “Una manta a los pies de la cama es una excelente opción en caso de que se les permita subir”, aconsejan.

La decisión de compartir la habitación con la mascota no está contraindicado para la salud del niño. Pero si la familia decide que es mejor que no tenga acceso a este lugar, se debe cerrar la puerta desde el primer día. Con coherencia, será más sencillo educarlo.