Cómo alimentar mejor a tu hijo y evitar los alimentos procesados

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Comer demasiados alimentos procesados puede llevar a los niños al sobrepeso y a problemas de salud relacionados que pueden durarle toda la vida.

Cuando muchos de los alimentos que compramos para llevar a casa son procesados, y en restaurantes el “menú infantil” se ha convertido en el menos saludable, vale la pena hacer un alto y reflexionar en las consecuencias.

Los alimentos saludables no tienen por qué ser pintados como algo sin sabor o desagradable. “Necesitamos recordarles a todos que hay una buena cocina casera, sencilla y básica que puede ser realmente económica y realmente rápida y satisfactoria”, sugiere Bettina Elias Siegel autora del libro Kid Food: El desafío de alimentar a los niños en un mundo altamente procesado.

Los padres tienen una influencia muy grande sobre los hábitos de alimentación de sus hijos. Cuando los padres escogen una variedad de alimentos nutritivos y deliciosos, los niños también aprenden a gozar de estas comidas.

Es posible que usted tenga que intentar hasta 10 veces o más para que su hijo acepte un alimento nuevo. Por lo tanto, no se dé por vencido si a su hijo no le gusta algo la primera vez que lo prueba.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a que coma mejor?
Siéntense a comer en familia y sirva a todos lo mismo.
No sea demasiado estricto. En pequeñas cantidades, hasta los dulces y las comidas de restaurantes de comida rápida pueden tener un lugar en una dieta sana.
Comparta con su hijo la planificación y la preparación de las comidas. A veces los niños están más dispuestos a comer los alimentos que ellos ayudaron a preparar.

Asegúrese que su hijo desayune. El desayuno le da la energía que necesita para atender y aprender en la escuela.
Dele a su hijo uno o dos refrigerios saludables entre las comidas principales.
Ofrézcale a su hijo una gran variedad de alimentos, como granos, vegetales y frutas, frijoles, productos derivados de la leche que sean bajos en grasa y cortes de carne que tengan poca grasa.
Sirva refrigerios como frutas secas, yogur bajo en grasa y palomitas de maíz reventadas por aire caliente sin grasa.
Anime a su hijo a probar alimentos nuevos. Deje que decida si los comerá y cuánto comerá. Sígale sirviendo alimentos nuevos aun cuando al principio no quiera comerlos.
Cocine con menos grasa. Prepare los alimentos al horno, al comal, al vapor o a la parrilla, en lugar de fritos.
Limite la cantidad de azúcar agregada en la dieta de su hijo. Escoja cereales con poca o ninguna azúcar agregada. Sirva agua o leche baja en grasa más a menudo que sodas llenas de azúcar o bebidas con sabor de frutas.
Elija y prepare los alimentos con menos sal. No ponga el salero en la mesa. Tenga frutas y vegetales a mano como refrigerios en lugar de alimentos salados.
Si los niños no aprenden buenos hábitos alimenticios y de adultos no desarrollan habilidades básicas de cocina, probablemente habrá mayor dependencia a la comida procesada.